domingo, 29 de marzo de 2015

164.- Zahorí

Mi primo Juan Curiel es zahorí: tiene el don de averiguar en qué lugar bajo tierra hay un manantial de agua.






Para hablar de los zahoríes acudo al libro que publicamos Miguel Moreta y yo hace ya unos años.


"Aunque los adelantos técnicos y los conocimientos geológicos permiten en la actualidad detectar con un mínimo margen de error la composición interna de la tierra y la presencia o no de bolsas de gas, agua o petróleo, todavía son muchas las personas que, antes de hacer una prospección en busca de agua, acuden a un zahorí para que este les indique el lugar exacto en el que deben cavar para hacer un pozo que dé agua. Y lo que es más curioso, estos zahoríes, que suelen ser campesinos sin apenas estudios, en la mayoría de los casos aciertan, no sólo con el lugar en el que se encuentra la veta de agua, sino también la profundidad a la que se halla y el caudal que tiene. Pero cualquiera no es zahorí.

El nombre zahorí procede de la raíz árabe zuhari, que significa ‘servidor del planeta Venus’, geomántico. Los zahoríes son personas, por lo general hombres, a los que se les atribuye la facultad de ver lo oculto, en especial manantiales, aunque sea debajo de la tierra, con ayuda de un péndulo o varita. Es creencia popular que solo los nacidos en viernes pueden tener esta facultad adivinatoria por estar bajo el signo de Venus.

Venus, la Afrodita griega, mantenía una estrecha relación con los ritos de fertilidad, tanto de la mujer como de la tierra. El agua que fertiliza los campos, según esta tradición, es un regalo de los cielos y, cuando escasea o está oculta, hay que realizar ritos propiciatorios (las rogativas) o acudir al mago que la hace brotar, como en el episodio bíblico en el que Moisés sacia la sed del pueblo judío en el desierto golpeando con su bastón en una roca.

La presencia del bastón, vara, cayado o cetro, es decir el ‘leño mágico’, simboliza la idea del poder divino, el ‘dedo de Dios’, un instrumento taumatúrgico. Una de las más viejas suertes adivinatorias era la rabdomancia, predicción que se basaba en una varita mágica, y también mediante algunas varillas que se lanzaban sobre una superficie y cuyas figuras se atribuía cierto significado; otras veces se sacaban al azar de una cajita, en cuyo caso cada varilla lleva inscrita un signo o letra con un significado concreto. Supervivencia domesticada de tal método adivinatorio puede ser la costumbre de sortear extrayendo por turnos palillos de los que uno solo es más corto que los demás.

A partir del siglo XV la varita fue utilizada por los rabdomantes para detectar vetas de minerales y, más tarde, capas subterráneas de agua. En 1674 el francés Le Moyer publicó un libro, La varilla mágica universal, en el que habla acerca de una varilla de rabdomancia con la que podía detectarse todo. Según instrucciones de la época medieval, para obtener una varita de virtudes debe cortarse una rama de avellano con un cuchillo nuevo, sin usar."

Cuando escribíamos este trabajo sobre los zahoríes tuvimos la ocasión de conocer a uno. Es mi primo Juan Curiel, que vive en Los Pirineos, no en aquellos que nos separan de Francia sino en el cortijo del Brosque que lleva ese nombre.

Juan nos explicó que la técnica la aprendió de un hombre mayor, pero no todo el mundo puede usarla pues para ello se necesita estar dotado de una especial sensibilidad que sólo los zahoríes poseen y que es difícil de explicar. Además él había nacido en viernes.

Para buscar el agua, nos dijo, se coge una horquilla de una rama recién cortada de retama, membrillo o de cualquier arbusto, pero las que dan mejor resultado son las del avellano. Colocando los dos extremos a la altura de la cintura y cogiéndolos de una manera peculiar, se comienza a andar pausadamente, formando con la vara y el cuerpo un ángulo recto. Llega un momento, si es que hay agua bajo tierra, en que el extremo libre de la vara comienza a levantarse de forma involuntaria hasta colocarse perpendicularmente sobre el punto en el que se encuentra mayor caudal de agua. La profundidad a la que está el yacimiento se determina contando los pasos que se dan desde que se empieza a notar cómo la vara tiende a levantarse. Las aguas subterráneas suelen estar en las vaguadas, pero Juan ha encontrado pozos en lo alto de un cerro, desechando lugares en los que crecían junqueras que, para muchos, sigue siendo señal superficial de la presencia de aguas subterráneas.

Esta copla de la lírica popular nos habla de los poderes de estos magos de la adivinación.

Si yo fuera zahorí
calara los pensamientos,
supiera lo porvenir.

lunes, 23 de marzo de 2015

163.- Flores, santos y faralaes

La llegada al pueblo del cura Santiago (aquel que llenaba la plaza como el torero Espartaco) supuso un revulsivo en las celebraciones religiosas: creación de un coro, fundación de la hermandad, misas rocieras y flamencas, romerías, belenes vivientes, edificación de la ermita, ofrendas florales, renovación del vestuario de la Virgen... Santiago enardecía a los fieles con proclamas y llamadas mediante repique de campanas y altavoces a todo volumen. La asistencia del pueblo a las funciones religiosas en los días festivos se hizo masiva y promovió algunos actos que siguen vigentes. El tono de color lo ponían el manto de la Virgen, las flores y las mujeres ataviadas con vestidos de gitana.

Del archivo de Pepe Repiso he entresacado estas fotografías tomadas en los años noventa del pasado siglo.















jueves, 19 de marzo de 2015

162. Saucipedia. Hasta la invasión francesa

En entradas anteriores de la Saucipedia hemos hablado de distintos periodos en la historia de Villanueva del Rosario: Prehistoria, Época Romana, Visigodos y los Mil años de bosques. Es así como llegamos a los inicios de nuestro pueblo, que podemos situar entre finales del siglo XVII y principios del XVIII, y culminar con algunos sucesos acaecidos durante la Guerra de la Independencia

No he podido manejar los documentos en los que se podrían encontrar datos sobre la repoblación y colonización de este territorio, que era entonces dominio y propiedad de la casa de los Duques de Osuna. Para ello habría que consultar los archivos de este ducado existentes en la ciudad de Osuna en Sevilla. Es cosa que dejo en manos de los jóvenes universitarios e investigadores saucedeños, quienes a buen seguro podrán terminar este incompleto trabajo.

Ahora me limito a reproducir lo que sobre esta época escribieron José Nateras y Diego Navas en 1954.

La fundación de la actual localidad se efectuó en los primeros años del siglo XVIII, recibiendo entonces el nombre de ‘Puebla del Saucedo’, debido a la abundancia de sauces en la variedad de llorón o babilonia que se criaban y aún hoy se conservan en las márgenes de los ríos que atraviesan el término municipal.

Tuvo su origen en seis caseríos de campo situados en una realenga dentro del territorio jurisdiccional y solariego del Duque de Osuna, siendo sus primeros pobladores Cristóbal Navas, Paula Gómez, Juan y Sebastián Pérez Alba y su hermano José, que con sus familias, los enlaces matrimoniales y la afluencia de otros vecinos de pueblos cercanos, progresivamente fueron aumentando el primitivo núcleo de población de forma tal que, ya en los primeros años del siglo XIX sumaban 1378 habitantes.

Las primeras actividades de estos pobladores fueron la ganadería y el pastoreo, ya que el lugar eminentemente poblado de encinas y matojos aconsejaban así su aprovechamiento, si bien posteriormente la dura roturación de terreno fue abriendo a la agricultura probabilidades de implantación y cultivo, con que se ha venido ya efectuando hasta nuestros días. Sus costumbres eran sencillas, destacando la oración, el trabajo y la hermandad entre todos ellos.

Por aquellos años la población rural fue dotada de su iglesia, que posteriormente y por el Duque de Osuna fue proveída ya en el año 1760 de pila bautismal y Cura Párroco, y del Ayuntamiento de Archidona, del que formaba anexo, se proponía al mismo Duque un Alguacil o Diputado de Justicia, que era la autoridad encargada del gobierno del anejo y que ya en adelante el mismo Duque de Osuna, como dueño jurisdiccional, elegía y nombraba por el periodo de un año.

Con fecha 7 de Octubre de 1812, por las Cortes constituidas en Cádiz se dio un Real Decreto disponiendo que en los pueblos del señorío que antes eran pedáneos, ejerciesen los Acaldes constitucionales que en ellos se nombrasen, la jurisdicción civil y criminal y el territorio o término alcabalatorio que tuviesen señalado.

Amparados en dicho Real Decreto estos habitantes llevaron a efecto, con la concurrencia de representantes de los pueblos colindantes, un deslinde y amojonamiento por donde constaba haber sido la división del término primicial, pero los de Archidona, desobedeciendo los Decretos de las Cortes referentes a creación de nuevas jurisdicciones, mandaron un Alguacil Mayor, D. Cristóbal de Aragón, con Regidor y multitud de gente armada para impedir las labores que se estaban haciendo en el terreno del término primicial y dieron muerte al Guarda de sembrados José de Luque Pérez e incendiaron una casa dentro de este término, que era el signo más notorio de los límites señalados, arrojando a sus habitantes a tiros y tratándolos de ladrones de los caudales públicos.

No obstante el amojonamiento fue realizado en el mes de Febrero de 1831.

Por este tiempo, con motivo de la invasión del territorio por las tropas napoleónicas, atravesaron los habitantes de este término la época más dificultosa de que se tiene noticia. El trigo alcanzó un precio tan elevado que llegó a venderse a ciento veinticinco pesetas la fanega y hubo incluso quien cambió una vaca por una fanega de dicho grano. (Para tener una idea más aproximada, guárdese en toda época relación del valor de una vaca con el de una fanega de trigo.)

Los franceses cometían toda clase de atropellos, entrando a saco en las casas, ultrajando a sus moradores y llevándose cuanto en ellas se encontraba que fuese comestible o de alguna utilidad. Por tradición se cuentan todavía detalles horrorosos del hambre padecida en esta época.

El poco pan que podían elaborar, lo cocían aprovechando algún descuido u ocasión en que los soldados franceses no estaban en el poblado, pero en muchas ocasiones llegaban antes de que los hubiesen sacado de los hornos aprovechándose de él. Los que poseían algún trigo u otros comestibles procuraban tenerlos ocultos en huecos entre las paredes de las casas y en las cuevas que existen en la serranía, donde pasaban la mayor parte del tiempo con sus esposas e hijos para librarles de las tropelías de los franceses.

Tantos desmanes no podían ser sufridos con paciencia por estos antepasados, así es que no perdían ocasión para ejercitar la contrarréplica. Una veces unidos con los habitantes de la Ciudad de Antequera formaban guerrillas, combatiendo a los franceses en los sitios en que el terreno les era más ventajoso, en otras ocasiones, aisladamente les hacían muchas bajas a dichos soldados, conservándose todavía por la tradición, memoria de los lugares en que algunos fueron enterrados y otros arrojados a los pozos.

Fin de la cita. No hay más datos que arrojen luz sobre los acontecimientos que tuvieron lugar en nuestro pueblo durante los años que duró la invasión napoleónica a principios del siglo XIX. Lo que sí quedaron fueron leyendas e historias contadas de abuelos a nietos sobre los enfrentamientos entre invadidos e invasores.

La casa donde vivo es una de las más antiguas del pueblo y, entre las cosas que dejaron los antiguos propietarios cuando se la compré, estaba el cañón de un viejo fusil que había sido convertido en canuto para soplar y avivar el fuego de la chimenea. Como se ve en la segunda foto, el punto de mira del arma es una figura de plata que se semeja bastante a la flor de lis, señal de que el arma probablemente era francesa. Decían los antiguos que, como las fuerzas de ocupación eran numerosas y estaban bien pertrechados de armas y munición, los habitantes del pueblo los combatían asaltado a los soldados a traición y los eliminaban sin dejar rastro. Es así como se ha transmitido la leyenda, que yo ahora y aquí os cuento, de que este cañón, convertido en inocente canuto, perteneció al arma que portaba un joven soldado francés al que hace algo más de doscientos años eliminaron nuestros antepasados sin que nunca más se supiera de él.

Así, de la misma manera que los gaditanos cantan aquello de:

Con las bombas que tiran
los fanfarrones
se hacen las gaditanas
tirabuzones

podemos decir nosotros

Con los cañones que traen
los fanfarrones
asoplan los saucedeños
estos tizones.




jueves, 12 de marzo de 2015

161.- Las fuentes burladero

Villanueva del Rosario tiene el récor de haber construido y derribado más fuentes distintas en un mismo sitio y con un mínimo de tiempo entre una y otra. Eso ha sucedido en un espacio urbano conocido como El Bacalao, una isleta enclavada en el centro de un paraje al que llamamos La Linde.

Para más inri estas fuentes nunca han echado agua, como era de esperar. En una ocasión (¡oh, milagro!) por sus numerosos caños salió vino tinto para solaz de propios y extraños.

La única función conocida de estas seudofuentes, y no por eso menos costosa, ha sido la de servir de plataforma-burladero desde cuya altura aguerridos jóvenes han podido contemplar los toros-vaquillas en la feria de agosto.

Doce fotos de Pepe Repiso dan fe de lo que digo. Las tres fotos últimas con farolas no son faroles que me tiro sino que abundan en la idea de que lo se levantó para alumbrar también puede servir para huir de un peligro. 














lunes, 9 de marzo de 2015

160.- Barrer la puerta

Barrer la puerta

(Aunque en esta entrada no va a encontrar fotografías, les recomiendo encarecidamente la lectura de lo que sigue pues aquí van a encontrar normas sobre cosas tan corrientes como barrer, cagar, mear, basuras, estiércol, ganado suelto, lavar la ropa, borrachos en la calle, animales muertos, obras, cosas perdidas, cencerrazos a viudos y viudas,  venta de carne y pescado, jugar a la pelota en la calle, tirar piedras a los pájaros o  ir a la escuela.)

Entre las tradiciones y costumbres de nuestro pueblo que se hallan en riesgo de desaparecer está la de barrer cada mañana la puerta de la casa, es decir, limpiar con escoba y recogedor la parte de la vía pública que se corresponde con la fachada del edificio. Para ejemplo de los que fían la higiene pública en los barrenderos que entre todos pagamos, todavía hay alguna mujer (¡Ay, el machismo!) que continúa cumpliendo con este rito de limpieza. Lo que no sabe el vecindario es que hay una ley publicada por el Ayuntamiento, y todavía en vigor pues no ha sido derogada, que multa a la vecina o al vecino que no barra cada mañana la parte de la calle que se corresponde con su casa. Y recuerdo aquí el principio legal que dice que “el desconocimiento de una ley no exime de su cumplimiento”. Si las autoridades locales echaran mano del reglamento que obliga al vecindario a esta faena y aplicasen las sanciones correspondientes y cobrasen las multas que están en vigor,  podían reírse a moco tendido de la deuda que nos agobia. Pero vayamos por partes.

En un pleno del Ayuntamiento de Villanueva del Rosario, celebrado el 10 de 0ctubre del año 1952 se aprobó por unanimidad el Reglamento de Policía Local, que consta de 17 artículos y que paso a transcribir sin quitar ni poner punto ni coma, pues contiene normas que, aunque nos puedan resultar chocantes, nos remiten a cómo estaban las cosas en el pueblo hace setenta años.

Artículo 1º De acuerdo con el apartado D. del artículo 441 de la Ley de Régimen Local, se establece en esta Villa, y en particular a los dueños y usuarios de las viviendas, la obligación de efectuar todos los días la limpieza de la vía pública en todo el frontis de su casa, debiendo esta de quedar terminada forzosamente a las diez de la mañana; las demoras no justificadas serán sancionadas con multas de cinco pesetas diarias.

Artículo 2º El que se ensuciase (cagase) o hiciese aguas menores (mease) en la vía pública será sancionado con multa de veinticinco pesetas y en caso de ser algún menor será ésta satisfecha por sus padres en la cantidad de diez pesetas.

Artículo 3º Queda terminantemente prohibido el arrojar basuras o escombros de cualquier clase en la vía pública, ni aguas sucias; los contraventores serán sancionados con multas de veinticinco pesetas.

Artículo 4º Queda prohibido el sacar estiércoles de las viviendas o corrales de esta población, pasadas las nueve horas de la mañana, y éstos en las horas previstas serán sacados directamente desde los corrales a las caballerías o carros, sin dejar éste amontonado en las vías públicas; los contraventores serán sancionados con multas de cincuenta pesetas.

Artículo 5º El propietario de ganados que dejase a los mismo deambulando y sueltos por calles o plazas, será sancionado con multa de diez pesetas que serán hechas efectivas y ejecutivas inmediatamente por los agentes de esta Alcaldía de acuerdo con el art. 115 apartado 2ª de la Ley de Régimen Local.

Artículo 6º Queda igualmente prohibido el lavar ropas y meter cubos en las fuentes públicas de la población; los contraventores serán sancionados con multas de diez pesetas y hechas efectivas inmediatamente a los Agentes de la Alcaldía mediante recibo.

Artículo 7º Las personas que por calles se encontrasen en estado de embriaguez y profirieran palabras groseras o escandalosas, serán internados inmediatamente en el arresto público, sin prejuicio de la responsabilidad que por sus actos se hayan hecho acreedores, y serán sancionados con la multa de veinticinco pesetas y en caso de no poder hacer efectiva en metálico, redimirá un día de trabajo en obras municipales.

Artículo 8º Las caballerías que falleciesen en el casco de la población o extrarradio, deberán ser enterradas convenientemente, bajo la vigilancia del Inspector Veterinario o quien se delegue por la Alcaldía, a más de un kilómetro de la población; los contraventores además de ser sancionados con multas de cincuenta pesetas, serán puestos a disposición del Excmo. Señor Gobernador Civil por infracción a las Leyes Sanitarias. Asimismo queda prohibido el tirar en las vías públicas ni arroyos o veredas animales de cualquier clase muertos o en estado de descomposición al objeto de evitar epidemias; los infractores serán sancionados severamente.

Artículo 9ª Queda prohibido el tener en la vías públicas animales o ganado parado por estorbar el tránsito de las mismas, ni el atado de las caballerías en los portales o ventanas. Los contraventores serán sancionados con multas de diez pesetas.

Artículo 10º Los dueños de fincas urbanas, al efectuar obras cuidarán no entorpecerlas vías públicas con los materiales u otros objetos procedentes de derribos, los cuales periódicamente serán transportados fuera del casco de la población o lugar donde se les señale por los Agentes de este Ayuntamiento. Los contraventores serán sancionados con multas de diez a cincuenta pesetas.

Artículo 11ª Los dueños de fincas rústicas colindantes a caminos vecinales, cuidarán con no ensuciar con tierras o piedras las cunetas de los mismos ni sus cauces, bajo la multa diez pesetas y la limpieza de los mismos.

Artículo 12ª Las personas que encontraren alguna res perdida o extraviada u otros objetos y no conocieran a sus dueños, tienen la obligación de denunciarlo en la Secretaría del ayuntamiento, la que dispondrá lo procedente en el caso. Los contraventores serán sancionados, además y sin perjuicio de responder de las responsabilidades que en su caso haya lugar.

Artículo 13º Queda totalmente prohibido el cruzar por tierras y hazas de terceras personas donde no exista camino al efecto trazado y considerado como vecinal, Los contraventores serán sancionados con multas de diez a veinticinco pesetas.

Artículo 14º Queda asimismo prohibido el dar cencerradas a los viudos o viudas que contraigan nuevas nupcias, bajo la multa de diez pesetas a cada persona que intervenga en la misma.

Artículo 15º Queda prohibida la venta al público de carnes en fresco o salado que no reúnan las debidas condiciones de salubridad, así como la introducción en el término de las mismas sin la debida Inspección del Veterinario titular. La venta de pescado deberá ser revisado antes de la proceder a la misma, así como los demás comestibles, los cuales serán decomisados si no reúnen las debidas condiciones sanitarias, siendo los contraventores sancionados por esta Alcaldía con a multa máxima y puesto, si procede, a disposición del Excmo. Señor Gobernador Civil de la Provincia a los efectos que proceda.

Artículo 16º Queda prohibido en el casco de la población toda clase de juegos de pelota y otros que puedan perjudicar a los transeúntes, así como el tirar piedras a los pájaros, ni con tirachinas. Los infractores serán sancionados con multas de diez pesetas y en caso de tratarse de menores serán forzosamente responsables los padres de los mismos.

Artículo 17º Es obligación de los padres y tutores de los menores comprendidos en la edad escolar (de los 6 a los 14 años) el inscribirlos en las Escuelas Nacionales de esta localidad. Los Agentes de este Ayuntamiento y demás autoridades velarán por el cumplimiento de lo ordenado y serán sancionados todos los padres que sin causas justificadas no eviten las faltas de asistencia a las dichas Escuelas y su inscripción de acuerdo con lo determinado en el artículo 105 de la Ley de Régimen Local y demás disposiciones que regulan la Enseñanza Primaria.

La Corporación en Pleno se muestra conforme con los 17 artículos y el adicional y por unanimidad es acordado prestarle su aprobación y que se remita copia al Excmo. Señor Gobernador Civil a los efectos reglamentarios, ya que durante el término de quince días en que ha estado expuesto en el tablón de anuncios no se ha presentado en contra del mismo reclamación de ninguna clase, y al mismo tiempo se libren copias a los Alguaciles y Guardia Civil para su debido cumplimiento.


Sesión ordinaria de la corporación municipal del 10 de octubre de 1952

viernes, 6 de marzo de 2015

159.- Las fuentes públicas

Fuentes públicas

Hasta entrada la segunda mitad del siglo XX, Villanueva del Rosario carecía de una red de abastecimiento de agua potable en las casas, así como de una red de saneamiento y encauzamiento de las aguas fecales. El agua para beber se traía antiguamente desde la Fuente Vieja, fuente que se surtía de un nacimiento que brotaba, y brota, en la falda del cerro Bastián. Los vecinos también extraían agua de los pozos que había en algunas casas del casco urbano. El año 1934, durante la II República, se canalizó el agua desde el nacimiento del Bajo Durán hasta el depósito que hay cerca del cementerio. Esta agua no iba a las casas particulares sino que servía para aprovisionar las fuentes públicas.

En la publicación de 1955 promovida por el Ayuntamiento y realizada por José Nateras y Diego Navas, al hablar del servicio de agua dice lo siguiente:

No existe el servicio de agua a domicilio, solo las cinco fuentes conocidas por Fuente Nueva, Fuente Vieja, la de la Plaza de Arriba o del transformador, la fuente de la Plaza de Abajo y la fuente de la Glorieta del Capitán Cortés (Linde).
Es de gran necesidad la implantación de una red de aguas a domicilio y desde estas páginas llamamos la atención para su realización, ya que existiendo manantiales en la abundancia indicada, su utilización con ampliación de la actual tubería y recogida de otros nacimientos, al mismo tiempo que atendería un deseo de la población, aumentaría los ingresos actuales del Ayuntamiento. El servicio de lavadero se efectúa en los ríos próximos a la población sin local destinado a dicho fin.

La traída del agua desde el Nacimiento y el Chorro Negro, siendo alcalde Juan Molina Díaz, supuso un enorme avance en la calidad de vida de los habitantes de Villanueva del Rosario. Hasta entonces, las condiciones higiénicas y sanitarias de los vecinos eran lamentables, con frecuentes epidemias de tifus, disentería y parasitismo. Lavar la ropa era labor ardua pues había que traer el agua en cántaros desde la fuente o bien lavar en el río.

Coger el agua del Chorro Negro tuvo problemas pues el lugar en el que fluye el agua está situado en el término de Antequera y los antequeranos, en principio se opusieron a que su agua se tocara. El alcalde, su puesto en la Diputación y su amistad con la familia Berdoy tan influyente en Antequera, hicieron posible que ahora podamos tener agua todo el año pues El Chorro es un nacimiento cuyo caudal apenas varía a lo largo del año.

Dice la Organización Mundial de la Salud que ha habido tres momentos cruciales en la mejora de la vida de la humanidad: el descubrimiento de las vacunas, el hallazgo de los antibióticos y la posibilidad de lavarse las manos, o sea, el agua corriente y la red de saneamiento.


Fuente y pilón abrevadero para los animales en La Linde año 1948.
Ahí estaba Juan Cano y sus hijas Anita y Eloísa.

Fuente Vieja antes de la reforma de 1975
En el centro, Florentino vestido de falangista.
A sus lados Herminia de Pepe Herrero y María Josefa de Marquitos.
El que hay detrás parece Hipólito el Correo.

 La Fuente Vieja antes de su traslado al lugar actual.

Fuente Nueva

Fuente de la Plaza de arriba, adosada al transformador.
La de la derecha con tranzas y el cántaro en el cuadril es Eloísa.

Fuente que había a la entrada de calle Iglesia.

Fuente junto al muro en calle Inés Molina. Se podía llamar la Fuente de la Yedra


Portada del libro de José Nateras y Diego Navas en el que aparecen algunas fotografías, pero de muy escasa calidad. Una de ellas es la siguiente en la que se entrevén mujeres lavando y la ropa tendida junto al río Cerezo.

Lavadero en el Río Cerezo Alto



martes, 3 de marzo de 2015

158.- Obras en la plaza de abajo

Decimos 'la plaza de abajo' para distinguirla de 'la plaza de arriba'. La de abajo es la plaza del ayuntamiento; la de arriba es la de la iglesia. Para el servicio de correos y poco más, la plaza de abajo es la Plaza de España, mientras que a la de arriba (que en tiempos de Franco fue Plaza del General Mola) la han rebautizado ahora como Plaza de la Constitución, que si preguntas a alguien, nadie sabe dónde está. Ganas de enredar.

El caso es que este recinto (plaza de España, de Abajo o de Chicón) fue durante muchos años el centro social, económico y político de Villanueva del Rosario, pues allí estaba todo: ayuntamiento, cuartel, mercado, fuente, barberías, posadas... El día de la Virgen servía de plaza de toros.

Como fue reformada (hablamos de 2014), aprovecho la ocasión para mostrar algunas imágenes antiguas de este espacio, así como distintas fases de las obras que fueron realizadas por la empresa de Retamero.

Un día de toros en la plaza de abajo hacia 1920.
La casa de tres plantas, con mocitas y parejas viendo los toros de balde, es la casa que decimos 'del abogado' pues en ella vivió el abogado Diego Navas y su mujer Águeda, padres de Gustavo y Aurora.
Aunque le quitaron la planta de arriba, la casa mantiene su porte señorial y sirve de fondo a cuantos espectáculos se hacen en este recinto.

El otro edificio monumental que había en esta plaza era la vivienda del 'Señorito', quien la mandó construir en 1880. Era conocida como 'la casa grande'.
Lo que muestra la foto de Pepe Nateras, tomada el 14 de abril del año 1932, es una manifestación para celebrar el primer aniversario de la proclamación de la Segunda República.

Día de mercado en la plaza hacia 1954.
Los puestos de los vendedores se colocaban bajo los árboles que bordeaban la plaza y que fueron plantados en los años 20 del siglo pasado durante la Dictadura de Primo de Ribera.

La plaza en los años 70 tal como fue renovada cuando era alcalde Rafael Navas.
Es una postal que editó Pepe Repiso.

Las imágenes que siguen las hice yo el año 2014 tras la última (de momento) reforma.
Ahí estaba y ahí sigue el último quiosco del pueblo: el quiosco de la Felicidad.






Estas últimas imágenes las tomé unos meses antes, cuando estaban terminando las obras.


 Estas últimas imágenes las tomé unos meses antes, cuando estaban terminando las obras.