sábado, 28 de febrero de 2015

157.- Mujeres con vela

En las procesiones, como en la vida real, las mujeres son las que alumbran. Vela en ristre, ellas son las que acompañan a los santos o vírgenes de turno durante todo el recorrido procesional. El origen de esta costumbre arranca de cuando se celebraban las procesiones de noche y, como no había luz eléctrica, los fieles alumbraban el camino.

Del archivo de Pepe Repiso he conseguido rescatar esta docena de imágenes en las que muchos reconocerán a madres, abuelas o parientes.
















jueves, 19 de febrero de 2015

156. De santos y de imágenes

Las imágenes de la iglesia

Cuando en 1960 se cerró la iglesia antigua, primero con la intención de reformarla y finalmente para demolerla totalmente y en su lugar edificar un nuevo templo, las imágenes de los santos se repartieron por las casas de las camareras que las cuidaban; y como no había previsto que en la nueva iglesia se pudieran colocar imágenes, salvo la Virgen del Rosario y un Cristo crucificado, pasaron unos años con las paredes del recinto vacías, sin santos, como en una cochera muy grande. Fue el párroco Santiago Martínez Alcalá quien se empeñó en darle a aquel edificio tan moderno un aspecto más clásico- Con la ayuda económica del vecindario y de algunos particulares reformó la fachada, cambio puertas y ventanas, levantó a la entrada un atrio de madera, colocó un falso techo que tapase los hierros, sustituyó la espadaña por una especie de torre, reordenó el altar mayor en el que levantó un retablo a la antigua usanza y repuso las imágenes de los santos.

Como todos sabemos, durante la guerra civil española las viejas imágenes de la iglesia habían sido quemadas en una hoguera que se hizo la plaza, en la que también ardieron los ornamentos sagrados, los libros con los datos del vecindario y todo el ajuar que la parroquia había ido acumulando durante dos siglos, desde que se construyera en 1760.

Una vez repuestas los santos en su nueva ubicación, el recinto de la iglesia adquirió un aspecto más parecido al que tenía el antiguo templo.

Las peanas sobre las que descansan las imágenes en los laterales de la iglesia, son obra del carpintero Pepe el de Lucas, quien también hizo el templete de madera que cubre la imagen de la Virgen del Rosario. El retablo blanco y dorado del altar mayor fue el último proyecto del cura Santiago, un hombre emprendedor, inquieto y muy popular.


Vista desde el coro de la iglesia reformada.

Cada imagen de nuestra iglesia tiene su historia; doy algunas notas sobre lo que he podido averiguar de estas imágenes sagradas. Sobre las imágenes de la Virgen de los Dolores y la del Rosario ya hablé en otro momento.

Dramática y espeluznante representación de las ánimas benditas ardiendo en el purgatorio.
En la iglesia antigua había un lienzo con el mismo tema. Aquella antigua pintura y otras muchas pertenencias de la iglesia las malvendió el párroco de entonces, José Mara Astorga y Astorga, con la excusa de que había que construir una iglesia parroquial para la que no tenía ni le daban dinero.
Ahora tenemos una iglesia parroquial, los curas viven en el Trabuco y un hermano de uno de los curas la ocupa sin que sobre él caiga ninguna obligación.

Juan el Bautista, patrono de la cortijada de Las Carboneras.

Primitiva pila bautismal junto a la imagen de Juan el Bautista

San Antonio, el que ayudaba a las solteras a encontrar novio y a encontrar lo que se ha perdido.

La imagen de la Virgen del Carmen estuvo durante años en la iglesia capilla que se construyó en las Casillas del Río a mediados del siglo pasado. Los vecinos la sacaban en procesión por los campos que rodean esta cortijada.

Virgen de los Dolores

Jesús Crucificado

Sagrado Corazón de Jesús

San José, patrono de la cortijada del Cerro Limón

Virgen del Rosario

El Nazareno, única imagen que se salvó de la quema durante la guerra civil.

Inmaculada, imagen donada el 7 de octubre de 1949 por Francisco Sevilla,
veterinario de Archidona y dueño del cortijo del Ventorro.

San Isidro Labrador.

María Auxiliadora


Pepe Nateras anota en su diario lo siguiente: "El día 7 de octubre de 1950, domingo, en el Grupo Escolar es bendecida la imagen de la Virgen de Fátima, adquirida por la Junta de Festejos, siendo acto seguido trasladada a la iglesia."

Las dos fotografías siguientes fueron hechas durante el traslado de la imagen de la Virgen de Fátima hasta la iglesia en el año 1950.




miércoles, 18 de febrero de 2015

155.- Inauguración de la iglesia

La nueva iglesia, edificada sobre el solar del antiguo templo parroquial que había sido construido en 1760 y que fue derribado en 1960, justo doscientos años después, se inauguró el Día de la Virgen del año 1965. (Los avatares del acoso y derribo del único monumento de mérito que había en Villanueva del Rosario, lo he relato con pelos y señales en la entrada 117 de este blog.)

El acto de consagración del nuevo templo fue celebrado por el entonces obispo de Málaga don Emilio Benavent Escuín, acompañado por varios sacerdotes del pueblo y de la comarca y presidido por las autoridades locales con el alcalde, don Rafael Castillo Martínez, a la cabeza.

De aquel día 7 de octubre del año 1965 me han llegado varias imágenes que aquí muestro a quien pueda interesarle. Antes os muestro una fotografía que hice cuando se iniciaban las obras.

Fotografía de las obras de construcción de la iglesia.

Diversas instantáneas del momento de consagración del nuevo templo.

En la iglesia sólo había dos imágenes: un Cristo crucificado en el altar mayor y la imagen de la Virgen del Rosario sobre una piedra de molino. Fue el padre Santiago quien se encargó de reponer las imágenes que estaban en los diferentes altares de la antigua iglesia.

El obispo bendiciendo las paredes lisas de la iglesia.


El altar era una sencilla placa de mármol.


Los padrinos de la nueva iglesia fueron Rafael Castillo y su mujer Trinidad Salazar.







La gente saliendo de la iglesia el 7 de octubre de 1965.

La plaza estaba sin arreglar y la polémica casa parroquial aún no se había iniciado. Esta fachada del templo parroquial no le gustó a a casi nadie. Santiago, otra vez, fue quien reorganizó, con la ayuda de un arquitecto local, esta especie de garaje, simétrico pero muy soso.

lunes, 16 de febrero de 2015

154.- Saucipedia: Mil años de bosques

Esta es la cuarta entrega de nuestra Saucipedia en la que se habla de la Historia de Villanueva del Rosario. Las anteriores fueron: Prehistoria, Época Romana y Los Visigodos.

Mil años de bosques


En el año 711 tiene lugar la invasión árabe, con la cual el debilitado poder visigodo termina por desmoronarse. Aunque sólo fueron varias decenas de miles los árabes, sirios, bereberes y berberiscos que en sucesivas oleadas llegaron a la Península, su dominio militar y político se extendió como una mancha de aceite por todo el territorio de la antigua Hispania romana. Con el discurrir del tiempo, los invasores musulmanes consolidaron importantes núcleos urbanos al norte de la provincia de Málaga y al oeste de la de Granada, como fueron Archidona, Loja, Alhama, Comares o Antequera. Debió de existir asimismo una importante población rural diseminada en alquerías y caseríos, ya que la base de la economía sigue siendo el cultivo de los campos, ahora más productivos gracias a las técnicas de regadío importadas por los invasores.

Aunque pueda parecer extraño, en el Alto Valle del Guadalhorce, que se extiende desde los llanos de Salinas hasta los puertos de Las Fresnedas y Las Pedrizas, y desde la sierra hasta E1 Brosque, no se han encontrado vestigios arqueológicos que nos permitan afirmar que en este territorio hubiera asentamientos árabes. Los numerosos asentamientos visigodos quedaron deshabitados a finales del siglo VII y no disponemos de fuentes documentales o arqueológicas que nos hablen de pobladores moros en nuestro entorno geográfico. Sólo en la Historia de Málaga y su provincia de Guillén Robles, a propósito de las escaramuzas fronterizas y algaradas cristianas previas a 1a conquista de Antequera, que tuvieron lugar a mediados del siglo XV, nos dice textualmente:

Volvieron los espías después de algún tiempo y con gran contentamiento de los caballeros manifestáronles no sólo ser fácil la conquista de aquel pueblo (Archidona) sino también la de Ouvilas que corresponde con la moderna Villanueva del Rosario.

Esta afirmación la hace el escritor malagueño en 1874; pero no se han encontrado aún vestigios arqueológicos que permitan confirmar la existencia real de este asentamiento árabe en las proximidades de nuestro pueblo. El topónimo Ouvilas‑Ovilis hace referencia a ‘oveja’ (del latín ovis), lo que nos hace pensar que en el entorno de nuestro pueblo existiría una cabaña ovina que se aprovecharía de los abundantes pastos que sin duda cubrirían las dehesas, prados y bosques.



Un dato que pudiera afirmar nuestra convicción de que durante la dominación musulmana no hubo asentamientos en el entorno geográfico de nuestro pueblo, es la ausencia de topónimos que contengan raíces de palabras árabes. La denominación de río Guadalhorce (que en árabe significa 'río del trigo') debió recibir el nombre en su desembocadura y en los cursos bajo y medio, al discurrir por las comarcas de Antequera, Álora, Pizarra y la Hoya de Málaga. Por todo ello nos atrevemos a afirmar, sin temor a equivocarnos, que durante casi mil años todo el territorio que rodea los pueblos del Rosario y del Trabuco estuvo deshabitado y cubierto de una espesa masa arbolada.



Desde principios del siglo VIII hasta finales del XVI, todo el Alto Valle del Guadalhorce quedó despoblado. Las antiguas y bien definidas vías romanas fueron cegadas por la vegetación, y todo el paraje se tornó un espeso bosque de encinas, quejigos, álamos, sauces y matorrales; al mismo tiempo, una rica fauna en la que abundarían los lobos, linces, conejos, jabalíes, buitres y alimañas, se adueñó sin duda de tan hermoso paraje. A todo ello contribuiría la abundancia de fuentes y ríos. Las comunicaciones entre la costa malagueña y el interior se desvían a otros pasos naturales que evitan atravesar tan intrincado territorio y tan denso bosque; son los puertos de el Boquete de Zafarraya, para llegar a Granada, y el de La Boca del Asno, para ir hasta Antequera. Éstos son los caminos que utilizarán los viajeros extranjeros que recorrieron Andalucía en los siglos XVIII y XIX, y que describirán con todo detalle en sus libros de viajes.

Se comprende así que existan tantos nombres de parajes que insisten en la abundancia de árboles: Brosque (deformación del nombre ‘bosque’), Quejigar, Fresnedas, Nebral (‘enebral’), Saucejo, Endrinar, por los quejigos, fresnos, enebros, sauces, endrinas y árboles de todo tipo que, hasta no hace ni dos siglos, hicieron de nuestro valle un verdadero paraíso vegetal. Vestigios de tal riqueza son los manchones que aún subsisten en los cerros más abruptos, o las viejas encinas, como la que había en el Gumeo, reliquias centenarias e inestimables ejemplares de aquella exuberante frondosidad. Aún recordamos con pena e indignación cómo fue abatida una majestuosa encina (la Jarapona la llamaban) cuyo tronco no lo podían rodear varios hombres con los brazos extendidos. Para derribarla tuvieron que utilizar dinamita. Ella sola producía una cosecha de bellotas capaz de alimentar una piara de cerdos durante varios meses.



Pero ¿qué ha sido de tanto árbol? Hagamos un poco de historia. Una vez reconquistada Archidona (y los partidos que de ella dependían entre los que se encontraba el del Saucedo), el rey castellano Enrique IV, el 30 de julio de 1463 donó dicha villa a don Alonso Téllez Girón, primer duque de la casa de Osuna. Se tiene constancia de que los primeros repobladores que se asentaron en lo que ahora es Villanueva del Rosario fueron pastores que aprovechaban los abundantes pastos y las bellotas que tan generosamente ofrecía aquel terreno virgen y frondoso. Pero pronto llegarían los leñadores y los carboneros, quienes harían durante más de cuatrocientos años una sistemática y devastadora labor de deforestación.



La producción de carbón fue una de las fuentes de riqueza que sostuvo a la incipiente población. Prueba de la importancia de esta actividad es la supervivencia del topónimo Carboneras, nombre de una importante cortijada enclavada en las proximidades del Brosque. Esta impresionante labor de tala nunca fue paliada con repoblaciones; sólo a mediados del siglo XX se plantaron algunos pinos en la falda de la sierra. Las tierras roturadas se dedicaban al cultivo de cereales, olivos y viñas, o al pastoreo, con lo que quedaban expuestas a un proceso irreversible de desertización, una vez que la erosión y las lluvias eliminaban la capa fértil y dejaban al descubierto la roca viva y la tosca.

La sierra ha sido, hasta no hace mucho, la leñera de nuestro pueblo ya que a ella acudían los más necesitados por cargas de chasca, por taramas o por raíces. De este modo se ha llegado a arrasar, casi por completo, la capa vegetal que, entre otras ventajas, libraba al pueblo de riadas y avenidas. De estos desastres hablaremos en otro capítulo.

Aquí os dejo algunas fotos que tomé a voleo en mis paseos por el campo y por la sierra que nos rodean, panorámicas que dejan maravillados a cuantos se deciden a visitarnos.