martes, 1 de enero de 2013

22.- La feria del emigrante

Hagamos un poco de historia sobre Fiestas y Ferias.

En todos los pueblos cada año hay, al menos, dos momentos de celebración colectiva: uno de carácter religioso en el que se rinde culto al santo patrón o patrona de la localidad; es la fiesta, que en el caso de Villanueva del Rosario es el día siete de octubre, el día de la Virgen del Rosario. Nuestro pueblo escogió esta fecha y esta Virgen por ser la advocación de la casa de Osuna, a cuyo ducado pertenecían nuestras tierras; además, según cuentan las crónicas, un 7 de octubre del año 1571 los cristianos derrotaron a los turcos en la batalla de Lepanto gracias a la intervención de la Virgen del Rosario.

Pero además de la fiesta religiosa, los pueblos celebraban una feria que en la que se realizaban transacciones de carácter comercial, se compraban y vendían animales, se intercambiaban productos y se liquidaban las cuentas y los contratos. Estas ferias se encadenaban entre pueblos cercanos para que el ganado, los feriantes y los dueños de las atracciones pudieran desplazarse cómodamente.

Como hemos dicho antes, desde sus orígenes nuestro pueblo celebraba su fiesta religiosa el 7 de octubre, en los inicios del otoño y a las puertas de invierno, pero no tenía feria de ganado. En el vecino pueblo del Trabuco tenían (y tienen) la fiesta de la Virgen de los Dolores en septiembre y la feria de junio.

Espabilaron nuestras autoridades y el año 1891 se implantó la feria de ganado que había de celebrarse los días 22, 23 y 24 de agosto de cada año, aprovechando que el ganado iba de paso desde Antequera hasta Villanueva de Tapia. Se ve que la cosa no marchó muy bien pues el año 1904 desaparece definitivamente. ¿Y qué pasó con esa feria? Los del Trabuco, que ya por entonces daban señales de ser más decididos y emprendedores, se la adjudicaron, la promocionaron y esta feria de agosto fue durante muchos años una de las ferias de ganado más importantes de la provincia.

Esta es la historia de por qué los trabuqueños tienen dos ferias y una fiesta, y el motivo por el que los saucedeños vamos cada año al Trabuco a la feria de agosto: era nuestra y se la llevaron.

¿Fueron estas las razones por las que el año 1973 un puñado de vecinos decidimos implantar la feria o fiesta del emigrante? Ni mucho menos; por aquellos años los datos y las fechas de aquella feria perdida ya habían caído en el olvido.

Lo que sucedía era que muchos de nuestros paisanos, empujados por la necesidad, habían emigrado en masa a Cataluña y a otras tierras del norte, y tras años de duro trabajo y una vez mejoradas sus condiciones económicas y laborales, disponían de dinero y de un mes de vacaciones: el mes de agosto. Todos querían volver a sus raíces pero al llegar se encontraban con que aquí no había ningún tipo de actividad festiva; añoraban los bailes, los toros, los cacharritos y los paseos de la feria de octubre a la que, por el trabajo y la fecha de sus vacaciones, no podían asistir.

Ayudados por el alcalde Rafael Navas y movidos por las ganas de juerga, en pocos días un grupo de amigos concretamos las fechas, las actividades y el programa, y la llamamos la Fiesta del Emigrante. Durante cinco días hubo toros, romería al Chorro, baile, concursos, fútbol, reina de las fiestas...

Los que en aquel agosto del año 1973 tuvimos la suerte de iniciar esta aventura, vemos ahora con satisfacción cómo la feria del verano ha arraigado e intenta mejorar año tras año.

Como recuerdo de aquellos inicios y con el deseo expreso de que siga llamándose “Feria o Fiesta del Emigrante”, he aquí los programas que se hicieron para las cuatro primeras, y una foto del cartel de los toreros que inauguraron estos festejos.


Portada del programa de festejos del año 1973, la primera Fiesta del Emigrante que se hizo.






Cartel de toros y de 'toreros' de aquella primera Feria.


Manolo Minuto

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